Entrevista a Etsuro Sotoo
"Para Gaudí, la naturaleza es percibida como un mensaje de Dios. En sus propias palabras, el hombre no crea nada, sino que debe encontrar la respuesta en el gran libro de la naturaleza. Nosotros lo podemos hacer todo, pero siempre encontrando la creación de Dios"
Etsuro Sotoo (Fukuoka, Japón, 1953) trabaja como escultor en la Sagrada Familia de Gaudí. Trabaja principalmente en la Fachada del Nacimiento, siguiendo las instrucciones que el escultor español dejó marcadas. Su paciente labor artística y su profundo modo de mirar lo oculto tras el arte le ha llevado a plantearse el verdadero significado de la obra de Gaudí y, más allá, a trasplantarla a su propia vida.Perkeo: Ha hablado de cómo Gaudí sabe descubrir las formas en la naturaleza. ¿Con qué ojos hay que mirar a la naturaleza? ¿Cuál debe ser la actitud del hombre, del artista, frente a la naturaleza?
Etsuro Sotoo: El misterio de Gaudí es la naturaleza, eso sin duda, pero todavía no hemos descubierto su forma de verla. ¿De qué forma es? La percibe como un mensaje de Dios o una manera de acercarse a Dios. En palabras de Gaudí, el hombre no crea nada, sino que debe encontrar la respuesta en el gran libro de la naturaleza. Nosotros lo podemos hacer todo, pero siempre encontrando la creación de Dios. Nosotros no podemos crear nada, crear es un acto de Dios y nosotros sólo podemos encontrar la respuesta dentro de su creación. Es lo único que podemos hacer.
P.: ¿Hace falta alguna aptitud interior especial para escuchar ese hablar de la naturaleza y para producirlo en belleza? ¿Se puede producir una belleza exterior si no hay una belleza interior?
E.S.: Alguien dijo que la vida es un viaje. Lo importante en ese viaje es aprender. Aprendemos muchísimas cosas: literatura, arte… pero lo más grande que podemos aprender es la humildad. Eso es lo que se aprende. Y el trabajo también es un viaje. Cuanto más se practica el trabajo más se consigue la humildad, y eso es lo que aprendió Gaudí desde la infancia, a través de la naturaleza y de este viaje que es la vida.
P.: En la sociedad actual, en el mundo del arte, hay como un gran peso de nihilismo, un vacío. ¿Cabe la esperanza de un nuevo renacer?
E.S.: Eso es precisamente lo que más me preocupa: “todo el mundo es igual”, “no podemos hacer nada”... Nosotros tenemos que despertar, vivir y volver a nuestro corazón. Dentro del corazón de una persona, aunque tenga un gran nihilismo, todavía nace una cosa nueva y fresca. Lo que pasa es que él lo tapa. ¿Sabe por qué? Todo el mundo, al nacer, recibe de Dios algo en lo más profundo de su ser. Tan profundo que no sabemos dónde está y a veces ni que Dios lo puso ahí, dentro del corazón. Y nuestro trabajo es mirar a este Dios que escondió; y hay mucha gente que ya sabe lo que Dios escondió en lo más profundo. No hace falta buscar fuera, sino que cuando nacemos, ya tenemos lo más importante, y cada uno debe buscar este gran regalo. Miramos la naturaleza —la luz, el aire, estas riquezas— y debemos darnos cuenta de que no es nuestro, es todo regalado. Ahora hay un florecimiento de la sostenibilidad, el ecologismo, un renovado interés por la naturaleza, por la que todo el mundo parece luchar; pero, sin saber mirar a Dios que escondió ahí nuestra alma, este ecologismo, esta sostenibilidad se convierte en algo falso: sin esa mirada no descubrirá nada. Eso sí, no hay que olvidar que es muy difícil encontrar ese regalo en la naturaleza y en el propio interior.








